Codal
nydus/Our Mutual FriendPublic
Página 221 de 1361
Table of Contents

XI. El podsnapperismo

Dijo entonces la señora Podsnap al señor Podsnap:

«Esto nos permitirá saldar cuentas con toda esa gente que está pendiente».

Así aconteció que el señor y la señora Podsnap tuvieron a bien invitar a cenar a diecisiete amigos de sus almas; y que sustituyeron a aquellos de los diecisiete amigos originales de sus almas que lamentaban profundamente que un compromiso previo les impidiera tener el honor de cenar con el señor y la señora Podsnap, en atención a su amable invitación, por otros amigos de sus almas; y que la señora Podsnap dijo de todos estos inconsolables personajes, mientras los tachaba con un lápiz en su lista: «Invitados, al menos, y quitados de en medio»; y que se deshicieron con éxito de un buen número de amigos de sus almas de este modo, sintiendo sus conciencias muy aligeradas.

Aún había otros amigos de sus almas a quienes no correspondía invitar a cenar, pero que tenían derecho a ser convocados para venir a tomar un baño de vapor de pierna de carnero a las nueve y media.

Para despachar a estos dignos personajes, la señora Podsnap añadió una velada reducida y temprana a la cena, y se pasó por la tienda de música para encargar un autómata bieneducado que viniera a tocar cuadrillas para un baile informal.

El señor y la señora Veneering, y la flamante pareja de recién casados del señor y la señora Veneering, formaban parte de los comensales; pero el establecimiento Podsnap no tenía nada más en común con los Veneering. El señor Podsnap podía tolerar el buen gusto en un champignonero que necesitara de esas cosas, pero él mismo estaba muy por encima de ellas. Una solidez odiosa era la característica de la vajilla de los Podsnap. Todo estaba hecho para parecer lo más pesado posible y para ocupar el mayor espacio posible.

221