Codal
nydus/Our Mutual FriendPublic
Página 1199 de 1361
Table of Contents

VIII

—¡Ay, mi ojo! —gritó el señor Fledgeby—. No, no lo soy. ¡Oh—h—h! ¡Cómo me arde!

Lo último que vio la señorita Jenny, al mirar atrás antes de cerrar la puerta de la habitación, fue al señor Fledgeby en pleno acto de chapotear y retozar por toda su cama, como una marsopa o un delfín en su elemento natural.

Cerró entonces la puerta del dormitorio y todas las demás puertas, y bajando las escaleras y saliendo del Albany hacia las atareadas calles, tomó el ómnibus rumbo a Saint Mary Axe: observando a lo largo del camino a todas las damas elegantemente vestidas que alcanzaba a ver desde la ventanilla, y convirtiéndolas en inconscientes maniquíes para muñecas, mientras mentalmente las cortaba y hilvanaba.

1199