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nydus/Our Mutual FriendPublic
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XI. En la oscuridad

El hombre la conocía, y por una afortunada casualidad podía verla, o saber de ella; eso era algo, por cuanto sumaba un par más de ojos y oídos. El hombre era un mal sujeto, y estaba bastante dispuesto a estar a sueldo suyo. Eso era algo, pues su propio estado y propósito eran tan malos como podían serlo, y parecía derivar un vago apoyo de la posesión de un instrumento afín, aunque este nunca llegara a ser utilizado.

De repente se detuvo y le preguntó a Riderhood a quemarropa si sabía dónde estaba ella. Claramente, él no lo sabía. Le preguntó a Riderhood si estaría dispuesto, en caso de que le llegara alguna noticia de ella, o de Wrayburn buscándola o relacionándose con ella, a comunicarlo si se lo pagaban. Estaría muy dispuesto, la verdad. Estaba «en contra de ambos», dijo con un juramento, ¿y por qué? «Porque los dos se habían interpuesto entre él y su modo de ganarse la vida con el sudor de su frente».

—No pasará mucho tiempo entonces —dijo Bradley Headstone,

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