en compañía— y allí los desconocidos del montón hacen cosas malignas con sus piernas sobre los otomanos y desgastan todo lo posible el espléndido mobiliario. Y así, lady Tippins, totalmente indecisa acerca de si hoy es anteayer, pasado mañana o la semana que viene, se desvanece; y Mortimer Lightwood y Eugene se desvanecen, y Twemlow se desvanece, y la tía pedernal se marcha —ella se niega a desvanecerse, demostrando ser una roca hasta el final— y hasta los desconocidos van colándose lentamente, y todo ha terminado.
En todas partes, es decir, por el momento. Pero hay otro tiempo por venir, que llegará en cosa de quince días, y se presentará ante el señor y la señora Lammle en las arenas de Shanklin, en la isla de Wight.
El señor y la señora Lammle llevan un rato paseando por la arena de Shanklin, y por sus huellas se puede ver que no han caminado del brazo, que no han caminado en