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nydus/Our Mutual FriendPublic
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XII. Más aves de presa

amable; porque en la noche que después tuvo motivos para creer que fue la noche misma del asesinato, él entró aquí, a menos de una hora de haber dejado su barco en los muelles, y le preguntó en qué alojamiento podía encontrar una habitación. ¿No había ningún extraño con él?»

—Pongo mi mano en el fuego por mi vida entera a que no estabas con él —contestó Riderhood—. Muy chulo te pones, sí señor, pero las cosas se te ponen bien negras, a mi modo de ver. Me echas en cara que a George Radfoot se le perdió de vista y no se supo más de él. ¿Qué es eso para un marinero? Pues hay cincuenta como ese, que ni se ven ni se acuerdan, diez veces más tiempo que él —por alistarse con otros nombres, reembarcarse al terminar el viaje de ida y cosas por el estilo—, que aparecen por aquí todos los días sin que se le dé importancia. Pregúntale a mi hija. Bien que parabas de Lora Cacatúa con ella cuando yo no había entrado: loriquea un

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