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nydus/Our Mutual FriendPublic
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VIII. En el que ocurre una fuga inocente

—Bien, querida —dijo el señor Boffin—, no va a encontrar más compañía aquí que a usted. Cuando tengamos visitas, desearía que él ocupara su lugar habitual en la mesa como nosotros; pero no, no quiere aceptarlo.

—Si él se considera por encima de eso —dijo la señorita Bella, con un ligero y desenvuelto movimiento de cabeza—, yo lo dejaría en paz.

—No es eso, querida —respondió el señor Boffin, sopesándolo—. No se cree por encima de ello.

“Tal vez se considere por debajo de eso —sugirió Bella—. Si es así, él sabrá lo que hace”.

—No, querida; ni es eso tampoco. No —repitió el señor Boffin, negando con la cabeza tras pensarlo de nuevo—: Rokesmith es un hombre modesto, pero no se considera por debajo de eso.

—Entonces, ¿qué es lo que él toma en cuenta, caballero? —preguntó Bella.

—¡Que me parta un rayo si lo sé! —dijo el señor Boffin—. Al principio parecía como si fuera solo a Lightwood a quien se negaba a ver. Y ahora parece que es a todo el mundo, excepto a usted.

¡Ajá!, pensó la señorita Bella.

«¡De veras! ¡Con que esas tenemos!»

Pues el señor Mortimer Lightwood había cenado allí dos o tres veces, ella lo había visto en otras partes y él le había prestado cierta atención.

«¡Bastante insolente por parte de un secretario —y huésped de papá— hacerme objeto de sus celos!».

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