Codal
nydus/Our Mutual FriendPublic
Página 1103 de 1361
Table of Contents

IV. A Runaway Match

Una casita modesta pero alegre y fresca, y sobre el mantel nevado el más bonito de los desayunos.

Y esperando también, como una brisa veraniega y zumbona, una damisela revoloteante, toda rosa y cintas, ruborizada como si se hubiera casado ella en lugar de Bella, y sin embargo afirmando el triunfo de su sexo tanto sobre John como sobre Papá, en un revuelo exultante y exaltado: como quien dijese: «A esto tenéis que llegar todos, caballeros, cuando nosotras decidimos poneros firmes».

Esta misma damisela era la criada de Bella, y a ella le entregó un manojo de llaves, que custodiaban tesoros en forma de encurtidos, ultramarinos, mermeladas y conservas, cuya inspección sirvió de pasatiempo después de desayunar, cuando Bella declaró que «Papá tiene que probarlo todo, querido John, o nunca nos dará buena suerte», y cuando a Papá le metían toda clase de cosas en la boca y no sabía muy bien qué hacer con ellas una vez allí colocadas.

Entonces ellos, los tres, de paseo encantador, y de agradable caminata entre los brezales en flor, ¡y allí contemplan al mismísimo Brio y Bruma con sus piernas de palo dispuestas horizontalmente ante él, sentado al parecer y meditando sobre las vicisitudes de la vida!

A quien dijo Bella, en su alegre sorpresa:

“¡Oh! ¿Cómo le va otra vez? ¡Qué entrañable viejo pensionista es usted!”

A lo que Brio y Bruma respondió que la había visto casarse esta mañana, hermosa mía, y que si no era un atrevimiento le deseaba felicidades y el más justo de los vientos y el mejor tiempo; pidiendo saber además, de un modo general, cómo marchaban las cosas; y trepando sobre sus dos piernas de palo para saludar, sombrero en mano, a la usanza marinera, con la hidalguía de un marino de guerra y un corazón de roble.

1103