“No sé qué significa, pero es demasiado para mí. Abrázame, John, mi amor.”
John la tomó en brazos y entró con ligereza en la habitación con ella.
¡He aquí al señor y a la señora Boffin, radiantes! He aquí a la señora Boffin dando palmadas de éstasis, corriendo hacia Bella con lágrimas de alegría brotando por su apuesto rostro y abarcándola contra su pecho con las palabras:
«¡Mi querida, querida, querida niña, a la que Noddy y yo vimos casarse y a la que no pudimos desear dicha, ni dirigirle la palabra! ¡Mi querida, querida, querida esposa de John y madre de su hijito! ¡Mi amorosa amorosa, brillante brillante, lindísima lindísima! ¡Bienvenida a tu casa y hogar, mi querida!».