treinta chelines la yarda, velo quince libras, pañuelo de bolsillo un regalo. Damas de honor; mantenidas a raya por miedo a eclipsar a la novia, en consecuencia no son chicas, doce chelines y seis peniques la yarda, flores de Veneering, la de nariz chata bastante bonita pero demasiado consciente de sus medias, sombreros tres libras diez. Twemlow; bendita liberación para el querido hombre si de verdad fuera su hija, nervioso incluso bajo el simulacro de que lo es, bien puede estarlo. Señora Veneering; nunca he visto semejante terciopelo, digamos dos mil libras tal como está vestida, escaparate absoluto de joyería, el padre debe de haber sido prestamista, o ¿cómo podrían estas personas permitírselo? Desconocidos asistentes; de mala muerte».
Ceremonia celebrada, registro firmado, Lady Tippins escoltada fuera del sagrado recinto por Veneering, carruajes rodando de vuelta a Stucconia, criados con escarapelas y flores, casa de Veneering alcanzada, salones de recibir de lo más magnífico.
Aquí esperan los Podsnap a la feliz comitiva; el señor Podsnap, con sus cepillos de pelo aprovechados al máximo; ese caballo balancín imperial que es la señora Podsnap, majestuosamente juguetona.
Aquí están también Botas y Cervecero, y los otros dos Amortiguadores; cada Amortiguador con una flor en el ojal, el cabello rizado y los guantes abrochados con fuerza, al parecer preparados, si algo le hubiera ocurrido al novio, para casarse al instante.
Aquí está también la tía de la novia y pariente más cercana; una mujer viuda de aspecto meduseo, con un tocado pedregoso, que mira fijamente a sus semejantes con petrificación.
Aquí, también, el albacea de la novia; un hombre de negocios de estilo alimentado a torta de aceite, con gafas lunáticas, y objeto de mucho interés.