estos papeles que tienes delante y ves qué puedes sacar en limpio de ellos, sabré mejor qué puedo sacar en limpio de ti.
Dicho y hecho.
Despojándose del sombrero y de los guantes, el señor Rokesmith se sentó tranquilamente a la mesa, ordenó los papeles abiertos en un rimero pulcro, les echó una ojeada a cada uno sucesivamente, los dobló, los rotuló por el reverso, los colocó en un segundo rimero y, cuando este segundo rimero estuvo completo y el primero hubo desaparecido, sacó del bolsillo un cordel y lo ató con mano notablemente diestra mediante un nudo corredizo y una presilla.
—¡Bien —dijo el señor Boffin—. ¡Muy bien! Ahora escuchemos de qué tratan todos ellos; ¿sería tan amable?
John Rokesmith leía sus resúmenes en voz alta. Trataban todos sobre la nueva casa.
- Presupuesto del decorador, tanto.
- Presupuesto de mobiliario, tanto.
- Presupuesto para el mobiliario de las oficinas, tanto.
- Presupuesto del carrocero, tanto.
- Presupuesto del comerciante de caballos, tanto.
- Presupuesto del guarnicionero, tanto.
- Presupuesto del platero, tanto.
- Total, muchísimo.
Luego llegó la correspondencia.
Aceptación de la oferta del Sr. Boffin de tal fecha, y en tal sentido. Rechazo de la propuesta del Sr. Boffin de tal fecha y en tal sentido. Concerniente al plan del Sr. Boffin de otra fecha tal a otro efecto tal.
Todo conciso y metódico.