cuando encima se trata de exprimir un beneficio de vosotros, ya es la repera!
Con este apóstrofe, el señor Fledgeby procedió acertadamente a despojarse de sus prendas turcas y a revestirse con atuendo cristiano.
Mientras duraba esta operación, sus abluciones matutinas y su ungüento con la última preparación infalible para la producción de cabello abundante y brillante en el rostro humano (siendo los charlatanes los únicos sabios en los que creía además de los usureros), la densa niebla lo cercó y lo encerró en su holliniento abrazo.
Si nunca lo hubiera vuelto a dejar salir, el mundo no habría sufrido una pérdida irreparable, sino que habría podido reemplazarlo fácilmente con lo que tenía en existencia.