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nydus/Short FictionPublic
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II

De modo que Simón caminó hacia su casa, y el desconocido le seguía el paso, caminando a su lado. El viento se había levantado y Simón lo sentía frío bajo la camisa. Ya se le estaba pasando la borrachura y empezaba a sentir la escarcha.

Iba por el camino sorbiéndose los mocos y envolviéndose con el abrigo de su mujer, y pensaba para sus adentros: «¡Vaya! ¡Y pensar en las pieles de oveja! Salí en busca de pieles y vuelvo a casa sin siquiera un abrigo en la espalda, y lo que es peor, traigo a un hombre desnudo conmigo. ¡Matryóna no se va a poner contenta!».

Y al pensar en su mujer se sentía triste; pero cuando miraba al desconocido y recordaba cómo lo había mirado en la capilla, su corazón se alegraba.

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