qué tocar: una pieza clásica pero más difícil, a saber, la sonata para violín de Beethoven, o unas cuantas piececitas. Todo era tan sencillo y natural que no había nada que objetar, sin embargo, yo sentía la certeza de que era todo mentira y de que se habían puesto de acuerdo para engañarme».
“Una de las situaciones más angustiosas en la vida de un hombre celoso (y todos somos celosos en nuestro mundo) son ciertas convenciones sociales que permiten a un hombre y a una mujer la mayor y más peligrosa proximidad. Uno se convertiría en el hazmerreír de los demás si intentara impedir tal cercanía en los bailes, o la cercanía de los médicos a sus pacientes mujeres, o de las personas dedicadas al arte, a la escultura y, sobre todo, a la música. Una pareja se dedica al más noble de los artes, la música; esto exige cierta cercanía, y no hay nada reprochable en ello, y solo un marido celoso y estúpido puede ver algo indeseable en ello. Sin embargo, todo el mundo sabe que es precisamente a