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nydus/Short FictionPublic
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XII

“En nuestro mundo ocurre exactamente lo contrario: incluso si un hombre llega a pensar en la continencia mientras es soltero, una vez casado está seguro de que la continencia ya no es necesaria. Ya sabes que esos viajes de bodas⁠—el aislamiento al que, con el consentimiento de sus padres, se retira la joven pareja⁠— no son más que un libertinaje con licencia. Pero la ley moral se venga cuando es violada. Por mucho que me empeñé en que mi luna de miel fuera un éxito, no conseguí nada. Todo el tiempo resultó horroroso, vergonzoso y aburrido. Y muy pronto comencé a experimentar también un sentimiento doloroso y opresivo. Eso empezó muy deprisa. Creo que fue al tercer o cuarto día cuando encontré a mi mujer deprimida. Empecé a preguntarle la razón y a abrazarla, lo cual, según mi criterio, era todo lo que podía desear, pero ella apartó mi brazo y rompió a llorar. ¿Por qué? No supo decirlo. Pero se sentía triste y angustiada. Probablemente sus nervios agotados le sugerían la verdad sobre la vileza de nuestra relación, pero ella no sabía cómo expresarlo. Comencé a interrogarla, y ella dijo algo acerca de sentirse triste sin su madre. Me pareció que eso no era verdad y empecé a consolarla sin aludir a su madre. No comprendía que simplemente estaba deprimida y que su madre era tan solo un pretexto. Pero ella se ofendió de inmediato porque yo no había mencionado a su madre, como si no la creyera. Me dijo que veía que yo no la amaba. Le reproché que fuera caprichosa y, de repente, su rostro cambió por completo; en lugar de tristeza expresó irritación y, con las palabras más venenosas, comenzó a acusarme de egoísmo y crueldad. La miré

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