Tu primera e induditable obligación es educar a tus hijos, a quienes has descuidado; tu obligación hacia ellos es hacerlos servidores dignos de su patria. La forma de gobierno existente te ha dado todo lo que tienes: debes servirle tú mismo y darle servidores capaces en tus hijos, y al hacerlo le otorgas una bendición a tus hijos. La segunda obligación que tienes es servir al público. Tu falta de éxito te ha mortificado y desalentado; esta circunstancia es temporal. Nada se nos da sin esfuerzo y lucha. Y la alegría del triunfo es poderosa solo cuando la batalla ha sido dura. Comienza una vida con el reconocimiento de tu deber, y todas tus dudas desaparecerán. Fueron causadas por tu débil estado de salud. Cumple con tus obligaciones hacia el país sirviéndolo y educando a tus hijos para este servicio. Ponlos de pie para que puedan ocupar tu lugar y, entonces, entrégate con calma a esa vida que te atrae; hasta entonces no tienes derecho a hacerlo, y si lo hicieras, no encontrarías más que desilusión”.
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VII
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