CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Short FictionPublic
Página 2108 de 2434
Table of Contents

X

(estaba atormentado especialmente por la sed y el calor)—, se regocijaba con su alegría.

Hacia la tarde del segundo día, algo comenzó a divisarse a lo distancia, a través de la bruma. Era Sarátof y el Vólga. El cosaco, cuyos ojos estaban acostumbrados a las estepas, pudo ver el Vólga y un mástil, y se los señaló a Ludwíka⁠ —quien dijo que también los veía—; pero Albína no lograba ver nada, y solo repetía en voz alta, para que su esposo la oyera: «Sarátof⁠ ⁠… Vólga⁠ ⁠…», como si le hablara a Trezórka; y así le informaba a su esposo de todo lo que veía.

2108