Durante un par de meses se había librado una lucha en su corazón entre la vida social, a la que su hermana la arrastraba, y su enamoramiento por Mahin, combinado con el deseo de reformarlo. Este segundo deseo se volvió ahora el más fuerte. Ya había oído hablar de la pobre María Semiónovna. Pero, tras el espantoso asesinato de aquella bondadosa mujer, y después de que Mahin, al enterarse por Stepán, le hubiera comunicado todos los datos relativos a la vida de María Semiónovna, la propia Lisa deseó apasionadamente volverse como ella. Era una muchacha rica y temía que Mahin la hubiera estado cortejando por su dinero. Así que resolvió dar todo lo que poseía a los pobres, y se lo contó a Mahin.
Mahin se alegró mucho de demostrar su desinterés, y le dijo a Lisa que la amaba a ella y no a su dinero. Tal prueba de su innata nobleza hizo que se admirara enormemente a sí mismo. Mahin ayudó a Lisa a llevar a cabo su decisión. Y cuanto más lo hacía, más llegaba a comprender el nuevo mundo de las ambiciones espirituales de Lisa, hasta entonces totalmente desconocido para él.