CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Short FictionPublic
Página 667 de 2434
Table of Contents

I

(«¡Ya está! ¡Ya arrancó!», pensó Egór Miháylovitch, y se puso a examinar la mermelada que ella tenía en un vaso de agua: ¿sería de naranja o de limón? «Seguro que está un poco amarga», pensó). —Ya han pasado siete meses de aquello, y no se ha emborrachado ni una sola vez, y se ha portado magníficamente. Su mujer me dice que es otro hombre. ¿Cómo puedes querer que lo castigue ahora que se ha reformado? Además, sería inhumano hacer soldado a un hombre que tiene cinco hijos y que es el único varón de la familia… No, ¡mejor será que no hables más del asunto,

Y la señora dio un sorbo al vaso. Egór Miháylovitch observó el movimiento de su garganta al pasar el líquido y luego respondió breve y secamente:

—Luego se decidió por Doútlof.

La dama juntó las manos.

—¿Cómo es que no lo entiendes? ¿Acaso le deseo algún mal a Dútlov? ¿Tengo algo contra él? Dios me es testigo de que estoy dispuesta a hacer cualquier cosa por ellos… (Miró de reojo un cuadro en el rincón, pero recordó que no era un icono). «Bueno, no importa… eso no viene al caso», pensó. Y de nuevo, por extraña que parezca, la idea de los tres Cientos de rublos no se le pasó por la cabeza… —Bueno, ¿qué puedo hacer? ¿Qué sé yo de esto? Me es imposible saberlo. En fin, confío en ti; ya conoces mis deseos… Actúa de modo que todos queden satisfechos y conforme a la ley… ¿Qué se le va a hacer? No son los únicos: todo el mundo pasa por momentos difíciles. Solo que a

667