CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Short FictionPublic
Página 2284 de 2434
Table of Contents

Cantar en el pueblo

sus botas nuevas y sin prestar atención a los muchachos. Todo en esta mujer —su ropa, la expresión ofendida de su rostro y, sobre todo, sus pendientes— era tan ajeno al entorno que no podía entender cómo había llegado a estar subida a la estufa de Vasili Oréhov. Le pregunté a una mujer que estaba sentada a mi lado quién era.

«La nuera de Vasili; ha sido doncella», fue la respuesta.

El anfitrión empezó a ofrecer vodka por tercera vez, pero los muchachos se negaron, se levantaron, dieron gracias a Dios, agradecieron a los anfitriones y salieron.

En la calle, las lamentaciones recomenzaron al instante. La primera en alzar la voz fue una mujer muy anciana y de espalda encorvada. Se lamentaba con una voz tan peculiarmente lastimera y sollozaba de tal modo, que las mujeres no dejaban de calmar a la anciana, que sollozaba y tambaleaba, y la sostenían por los codos.

2284