Absteneos de los deseos carnales y mundanos. Si alguien te abofetea en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; y serás perfecto. Si alguien te obliga a ir con él una milla, ve con él dos; Si alguien toma lo que es tuyo, no lo reclames, ya que esto no puedes hacerlo; Si alguien te quita la capa, dale también la camisa; Da a todo el que te pida y no lo reclames, ya que el Padre desea que Sus dones benéficos sean dados a todos. Bienaventurado el que da según los Mandamientos. ¡Hijo mío! huye de todo mal y de toda apariencia de mal. No seas propenso a la ira, ya que la ira conduce al asesinato; ni a los celos, ni a la querella, ya que el resultado de todo esto es el asesinato. ¡Hijo mío! no seas lujurioso, ya que la lujuria conduce a la fornicación; no seas obsceno, porque de la obscenidad procede el adulterio. ¡Hijo mío! no seas engañoso, porque la falsedad conduce al robo; no seas mercenario, no seas ostentoso, ya que de todo esto procede el robo. ¡Hijo mío! no seas murmurador, ya que esto conduce a la blasfemia; no seas insolente ni malintencionado, ya que de todo esto proviene la blasfemia. Mas sé manso, porque los mansos heredarán la tierra. Sé paciente, apacible, benigno, humilde y bondadoso, y cuídate siempre de las palabras a las que prestas oído. No te enorgullezcas ni entregues tu alma a la insolencia.
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VI
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