El hombre oscuro comprendió y rio. Luego miró hacia afuera de la puerta y llamó a alguien:
«¡Dina!»
A little girl came running in: she was about thirteen, slight, thin, and like the dark Tartar in face. Evidently she was his daughter. She, too, had clear black eyes, and her face was good-looking. She had on a long blue gown with wide sleeves, and no girdle. The hem of her gown, the front, and the sleeves, were trimmed with red. She wore trousers and slippers, and over the slippers stouter shoes with high heels. Round her neck she had a necklace made of Russian silver coins. She was bareheaded, and her black hair was plaited with a ribbon and ornamented with gilt braid and silver coins.
Su padre dio una orden, y ella salió corriendo y volvió con una jarra de metal. Le entregó el agua a Zhílin y se sentó, acurrucada de modo que sus rodillas le llegaban a la altura de la cabeza; y allí se quedó con los ojos muy abiertos mirando a Zhílin beber, como si fuera un animal salvaje.
Cuando Zhílin le devolvió la jarra vacía, ella dio un salto tan repentino hacia atrás, como una cabra montés, que hizo reír a su padre. La mandó a buscar otra cosa. Ella tomó el jarro, salió corriendo y trajo un poco de pan ácimo sobre una tabla redonda, y de nuevo se sentó, agachada, mirando con los ojos desorbitados.
Entonces los tártaros se fueron y volvieron a cerrar la puerta.
Al poco rato vino el nogayo y dijo: «¡Ayda, el amo, ¡Ayda!».
Él tampoco sabía ruso. Todo lo que Zhílin pudo entender fue que le ordenaban ir a alguna parte.
Zhílin siguió al nogayo, pero cojeaba, pues los grilletes le arrastraban los pies de modo que apenas podía dar un paso. Al salir del granero vio un