Fíjate en lo que hacen y enséñales lo que sabes. Luego continúa y observa lo que ves. Al cuarto día llegarás a un bosque. En medio del bosque hay una celda, y en ella vive un ermitaño. Cuéntale todo lo que ha sucedido. Él te enseñará lo que debes hacer. Cuando hayas hecho todo lo que te indique, habrás expiado tus propios pecados y los del bandido”.
Y, habiendo dicho esto, el padrino sacó a su ahijado por la puerta.