Así pues, el momento más importante fue cuando estabas cavando los bancales; y yo era el hombre más importante; y hacer el bien por mí fue tu asunto más importante. Después, cuando ese hombre corrió hacia nosotros, el momento más importante fue cuando lo atendías, pues si no le hubieras vendado las heridas, habría muerto sin hacer las paces contigo. De modo que él era el hombre más importante, y lo que hiciste por él fue tu asunto más importante. Recuerda entonces: solo hay un momento importante: ¡Ahora! Es el momento más importante porque es el único en el que tenemos algún poder. El hombre más necesario es aquel con el que estás, pues nadie sabe si alguna vez tendrá tratos con alguien más; y el asunto más importante es: hacerle el bien, ¡porque solo para ese propósito fue enviado el hombre a esta vida!
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Tres Preguntas
1965