El ciervo dijo:
“No, no es de la rabia, ni del amor, ni del hambre de donde proviene todo el mal del mundo, sino del terror. Si fuera posible no tener miedo, todo iría bien. Tenemos pies veloces y mucha fuerza: * contra un animal pequeño nos defendemos con nuestros cuernos, * y de uno grande huimos. ¿Pero cómo puedo evitar asustarme? Que una rama cruja en el bosque, o una hoja susurre, y tiemblo entero de miedo, y mi corazón aletea como si quisiera salirse, y huyo tan rápido como puedo. De nuevo, que una liebre pase corriendo, o un pájaro aletee, o una ramita seca se rompa, y crees que es una bestia, y corres directo hacia ella. O huyes de un perro