Y el ángel alabó a Dios con su canto, de modo que la choza tembló con su voz. El techo se abrió, y una columna de fuego se elevó de la tierra al cielo. Simón, su esposa y sus hijos cayeron al suelo. Le aparecieron alas en los hombros al ángel, y este se elevó hacia los cielos.
Y cuando Simón volvió en sí, la choza seguía en pie como antes, y no había en ella nadie más que su propia familia.