nueva literatura, la nueva tendencia, la guerra, la paz (Pákhtin tenía el don de unir los temas más diversos en una conversación disparatada pero fluida), en respuesta a estas preguntas Piotr Ivánovich replicó de inmediato con una profesión de fe general, y ya fuera bajo la influencia del vino o del tema de conversación, se entusiasmó tanto que se le llenaron los ojos de lágrimas, y Pákhtin también entró en éxtasis, y él mismo se emocionó hasta las lágrimas, y sin pudor expresó su convicción de que Piotr Ivánovich estaba ahora a la cabeza de todos los hombres de vanguardia y debía convertirse en el líder de todos los partidos. Los ojos de Piotr Ivánovich se inflamaron —creía lo que Pákhtin le decía— y habría seguido hablando durante mucho tiempo, si Sonia Petróvna no hubiera urdido el plan de que Natalia Nikoláevna se pusiera la mantilla, y no hubiera venido ella misma a levantar a Piotr Ivánovich de su asiento. Él se sirvió el resto del vino en un vaso, pero Sonia Petróvna se lo bebió.
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III
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