A las aves silvestres se las llama faisanes en el Cáucaso. Hay tantos que allí son más baratos que los pollos domésticos. Los faisanes se cazan con el «falso», espantándolos y con perros de muestra.
Esta es la forma en que se los caza con el «falso». Toman un pedazo de lona y lo estiran sobre un bastidor, y en el medio del bastidor hacen un travesaño. Cortan un agujero en la lona. A este bastidor con la lona se le llama falso.
Con este falso y con la escopeta parten al amanecer hacia el bosque. El falso se lleva al frente, y a través del agujero se otean los faisanes. Los faisanes se alimentan al romper el día en los claros. A veces es una cría entera —una gallina con todos sus polluelos—, y otras un gallo con su gallina, o varios gallos juntos.
Los faisanes no ven al hombre, y no tienen miedo del lienzo y dejan que el cazador se les acerque.
Luego, el cazador baja el señuelo, mete su escopeta por el desgarrón y le dispara al ave que le plazca.
Esta es la manera en que cazan levantando la pieza. Soltan un perro guardián en el bosque y lo siguen. Cuando el perro encuentra un faisán, se precipita hacia él. El faisán vuela a un árbol, y entonces el perro empieza a ladrarle. El cazador sigue el rastro de los ladridos y le dispara al faisán en el árbol. Esta persecución sería fácil si el faisán se posara en un árbol en un lugar despejado, o si se quedara quieto para poder ser visto. Pero siempre se