—Así es —dijo Nikita.
—Debes estar helado hasta los huesos —dijo Petrushka.
—Sí, la verdad es que sí —dijo Nikíta, y atravesaron el patio y el pasillo para entrar en la casa.
—Así es —dijo Nikita.
—Debes estar helado hasta los huesos —dijo Petrushka.
—Sí, la verdad es que sí —dijo Nikíta, y atravesaron el patio y el pasillo para entrar en la casa.