establecerse en una nueva ciudad en su puesto de juez de instrucción, Iván Ilich hizo nuevas amistades, trabó nuevos vínculos, adoptó una nueva línea de conducta y asumió una actitud bastante diferente. Adoptó una postura de distanciamiento algo digno respecto a las autoridades provinciales, mientras seleccionaba el mejor círculo entre los caballeros del gremio legal y la acaudalada burguesía que vivía en la ciudad, y adoptaba un tono de leve descontento con el gobierno, liberalismo moderado y elevada virtud cívica. A la par de esto, sin modificar en nada la elegancia de su atuendo, en su nuevo cargo Iván Ilich dejó de afeitarse y permitió que la barba creciera a su antojo. La existencia de Iván Ilich en la nueva ciudad resultó ser muy grata; la sociedad que adoptaba una línea de oposición al gobernador era amistosa y agradable; sus ingresos eran mayores, y halló una fuente de mayor disfrute en el whist, juego que comenzó a practicar por entonces; y como poseía la facultad de jugar a las cartas con buen humor, además de ser rápido y exacto en sus cálculos, por lo general salía victorioso.
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II
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