clara, y su cabeza destacaba sobre un fondo de oscuridad. Estaba sentado con la cabeza apoyada en las manos, y sus ojos brillaban mientras me miraban. Al captar su mirada, sonreí y dejé de tocar. Él sonrió también y sacudió la cabeza con reproche hacia la música, para que continuara.
Cuando me detuve, la luna se había vuelto más brillante y cabalgaba alta en los cielos; y la tenue luz de las velas se vio complementada por una nueva luz plateada que entraba por las ventanas y caía sobre el suelo.
Kátya exclamó que aquello no tenía nombre—que me había detenido en la mejor parte de la pieza, y que estaba tocando mal. Pero él afirmó que jamás había tocado tan bien; y entonces comenzó a deambular por las habitaciones—atravesando el salón hasta la sala oscura y volviendo de nuevo al salón, y cada vez me miraba y sonreía.
I smiled too; I wanted even to laugh with no reason; I was so happy at something that had happened that very day. Kátya and I were standing by the piano; and each time that he vanished through the drawing room door, I started kissing her in my favourite place, the soft part of her neck under the chin; and each time he came back, I made a solemn face and refrained with difficulty from laughing.
—¿Qué le pasa hoy? —le preguntó Kátya.
Él se limitó a sonreírme sin contestar; sabía muy bien lo que me pasaba.
—¡Mira nada más qué noche es! —gritó desde el salón, donde se había detenido junto a la puerta francesa abierta que daba al jardín.
Nos reunimos con él; y realmente era una noche como no he vuelto a ver desde entonces. La luna llena brillaba por encima de la casa y a nuestras espaldas, de modo que no podíamos verla, y la mitad de la sombra, proyectada por el