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nydus/Short FictionPublic
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V

Pero tan pronto como salió de la iglesia, la muchedumbre se abalanzó sobre él solicitando su bendición, su consejo y su ayuda. Había peregrinos que andaban constantemente de un lugar santo a otro y de un starets a otro, y siempre estaban extasiados ante cada santuario y cada starets. El padre Sergio conocía este tipo común, frío, convencional y sumamente irreligioso. Había peregrinos, en su mayoría soldados retirados, desacostumbrados a una vida sedentaria, empobrecidos y muchos de ellos ancianos borrachos, que andaban de monasterio en monasterio meramente para ser alimentados. Y había rudos campesinos y campesinas que habían venido con sus egoístas necesidades, buscando curas o que resolvieran sus dudas sobre asuntos muy prácticos: acerca de casar a una hija, o alquilar una tienda, o comprar un trozo de tierra, o cómo expiar el haber aplastado a un hijo en la cama o haber tenido uno ilegítimo.

Todo aquello era una vieja historia que no le interesaba en lo más mínimo. Sabía que no escucharía nada nuevo de aquella gente, que

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