Los pensamientos que le provocó su conflicto con Smokovnikov, junto con el fastidio de ser censurado por sus superiores en la escuela, le hicieron llevar a cabo el propósito que abrigaba desde la muerte de su mujer: tomar los hábitos monásticos y seguir el camino que habían recorrido algunos de sus antiguos compañeros del seminario.
Uno de ellos ya era obispo; otro, archimandrita y en camino de ser obispo.
Al terminar el curso, Michael Vedensky abandonó su puesto en la escuela, tomó los hábitos con el nombre de Misael y muy pronto obtuvo un puesto de rector en un seminario de una ciudad a orillas del río Volga.