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nydus/Short FictionPublic
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IV

Zhílin vivió de esta manera durante un mes. Durante el día deambulaba por el aul o se ocupaba de alguna manualidad, pero por la noche, cuando todo silenciaba en el aul, cavaba en el suelo del granero. No era tarea fácil cavar debido a las piedras; pero las trabajó con su lima y por fin había hecho un agujero bajo la pared lo suficientemente grande como para pasar a través de él.

—¡Si al menos pudiera conocer el terreno —pensó— y hacia dónde ir! Pero ninguno de los tártaros me dirá nada.

Así que escogió un día en que el amo no estaba en casa, y salió después de cenar para subir la colina más allá de la aldea y mirar alrededor.

Pero antes de salir de casa, el amo siempre le daba órdenes a su hijo de vigilar a Zhílin y no perderlo de vista.

De modo que el muchacho corrió tras Zhílin, gritando: «¡No vayas! Papá no lo permite. Llamaré a los vecinos si no regresas».

Zhílin trató de persuadirlo y le dijo:

«No voy lejos; solo quiero subir a esa colina. Quiero encontrar una hierba para curar a los enfermos. Si quieres, ven conmigo. ¿Cómo voy a huir con estos grilletes puestos? Mañana te haré un arco y flechas».

Así que persuadió al muchacho, y se fueron. A juzgar por la colina, no parecía estar lejos la cima; pero era difícil caminar con grillos en la pierna. Zhilin siguió e hizo todo lo posible, pero le costó un triunfo llegar a la cumbre. Allí se sentó y observó cómo se extendía la tierra. Hacia el sur,

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