La pequeña ya no pudo contenerse y se disponía a acercarse el cántaro a los labios, cuando se abrió la puerta y entró un desconocido que suplicaba un trago. La pequeña tragó saliva y le dio el cántaro. Y de repente siete grandes diamantes brotaron del cántaro y de él manó un arroyo de agua clara y fresca. Y los siete diamantes empezaron a ascender, y ascendieron más y más hasta llegar al cielo y se convirtieron en la Osa Mayor.
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La Osa Mayor
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