CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Short FictionPublic
Página 1036 de 2434
Table of Contents

III

bebiste; ¡y ahora has ido a comprar un abrigo, y también te lo has bebido!”

Simón trató de explicarle a su mujer que solo se había gastado veinte kopeks; trató de contarle cómo había encontrado al hombre, pero Matryóna no le dejó decir una sola palabra. Hablaba por los codos y sacaba a relucir cosas que habían sucedido diez años atrás.

Matryóna habló y habló, y al fin se abalanzó sobre Simón y lo agarró de la manga.

—Dame mi chaqueta. Es la única que tengo, y tú tienes que quitármela y ponértela tú mismo. Dámela acá, perro sarnoso, y que te lleve el diablo.

Simón empezó a quitarse la chaqueta y le dio la vuelta a una manga; Matriona se apoderó de la prenda y esta cedió por las costuras. La arrebató, se la echó a la cabeza y fue hacia la puerta. Tenía la intención de salir, pero se detuvo indecisa: quería dar rienda suelta a su cólera, pero también quería averiguar qué clase de hombre era el desconocido.

1036