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nydus/Short FictionPublic
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XVI

En una pequeña localidad de provincia, apartada de los demás edificios, vivía en su propia casa un anciano, antiguo funcionario aficionado a la bebida, junto con sus dos hijas y su yerno.

La hija casada también era dada a la bebida y llevaba mala vida, y era la hija mayor, la viuda María Semiónovna, una mujer arrugada de cincuenta años, quien mantenía a toda la familia. Tenía una pensión de doscientos cincuenta rublos al año, y con eso vivía la familia.

María Semiónovna se encargaba de todas las tareas de la casa, cuidaba al anciano padre alcohólico, que estaba muy débil, atendía al hijo de su hermana y se ocupaba de cocinar y lavar para toda la familia. Y, como suele ocurrir siempre, fuera cual fuese la tarea que hubiera que hacer, se esperaba que la hiciera ella, y además era continuamente regañada por los tres miembros de la casa; su cuñado incluso solía pegarle cuando estaba borracho.

Ella lo soportaba todo con paciencia y, como también suele ocurrir siempre, cuanta más carga de trabajo tenía, más rápido conseguía sacarlo adelante. Ayudaba a los pobres, sacrificando sus propias necesidades; les regalaba sus ropas y era un ángel tutelar para los enfermos.

Una vez, el cojo y tullido sastre del pueblo trabajaba en casa de María Semiónovna. Tenía que remendar el abrigo de su viejo padre, y remendar y arreglar la chaqueta de pieles de María Semiónovna para que se la pusiera en invierno cuando fuera al mercado.

El sastre cojo era un hombre astuto y un gran observador: debido a su oficio había visto a gentes muy diversas, y le gustaba reflexionar, condenado como estaba a una vida sedentaria.

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