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nydus/Short FictionPublic
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I

contra ella. Pensar que hubiera rechazado a tantos hombres decentes, solo para terminar en esta desgracia. > «¡Ay, ay!», volvió a

Then stopping, he lit a cigarette, and tried to think of other things. He would send her money, without ever letting her see him. But memories came again. He remembered⁠—it was not so very long ago, for she was more than twenty then⁠—her beginning a flirtation with a boy of fourteen, a cadet of the Corps of Pages who had been staying with them in the country. She had driven the boy half crazy; he had wept in his distraction. Then how she had rebuked her father severely, coldly, and even rudely, when, to put an end to this stupid affair, he had sent the boy away. She seemed somehow to consider herself insulted. Since then father and daughter had drifted into undisguised hostility.

—Tenía razón —se dijo—. Es una mujer malvada y sinvergüenza.

Y luego, como último y espantoso recuerdo, estaba la carta de Moscú, en la que ella escribía que no podía regresar a casa; que era una mujer miserable y abandonada, que solo pedía que la perdonaran y la olvidaran.

Luego acudió a él el horrible recuerdo de la escena con su mujer; sus conjeturas y sus sospechas, que se convirtieron en certeza. La calamidad había ocurrido en Finlandia, adonde la habían dejado ir a visitar a su tía; y el culpable era un sueco insignificante, un estudiante, un ser vanidoso y sin valor⁠—y casado.

Todo esto volvió a su memoria ahora, mientras paseaba de un lado a otro sobre la alfombra del dormitorio, recordando su amor pasado por ella, el orgullo que sentía. Se retorció de terror ante el hecho incomprensible de su caída, y la odiaba por la agonía que le estaba causando. Recordó la conversación con su cuñada e intentó imaginar cómo podría perdonarla. Pero en cuanto surgió el pensamiento de «él», brotaron en

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