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nydus/Short FictionPublic
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Segundo Fragmento

—Dios le perdonará a usted, Iván Petróvich. ¿Conque quiere dos velas de a diez kopeks?

“Sí, dos.”

—Es un ángel, de verdad, un ángel. Le ruega incluso a un vil campesino que lo perdone. ¡Oh, Señor, ángeles de verdad! —murmuraba la viuda del diácono, con un viejo capote negro y un pañuelo negro en la cabeza—. De verdad, deberíamos comprender eso.

—¡Ajá, Paramónovna! —se volvió hacia ella Iván Pávlovich—.* ¿También te estás preparando para la comunión? Tú también debes perdonarme, por el amor de Dios.

“¡Dios le perdonará a usted, señor, ángel, benhechor misericordioso! ¡Déjeme besarle la mano!”

—Basta, basta, ya sabes que no me gusta eso —dijo Iván Petróvich, sonriendo y alejándose del altar.

La misa, como siempre, no tardó en celebrarse en la parroquia de Izlegóshcha, tanto más cuanto que eran pocos los comulgantes.

Justo cuando, después del Padrenuestro, se cerraron las puertas reales, Iván Petróvich miró a través de la puerta norte para llamar a Míshka a fin de que le quitara el abrigo de pieles.

Cuando el sacerdote vio ese gesto, llamó con enojo al diácono, y este casi salió corriendo para llamar al lacayo.

Iván Petróvich estaba de muy buen humor, pero esa servilidad y esa expresión de respeto por parte del sacerdote que celebraba la misa volvieron a amargarle por completo; sus labios delgados, curvados y afeitados se arquearon aún más y sus ojos bondadosos se iluminaron con sarcasmo.

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