su pañuelo, y la vaca dio leche; pero el viejo abrió el abrigo de par en par, y la vaca le sintió el olor y dejó de dar leche.
Cuando los perros siguen el rastro de un animal, nunca corren sobre la pista misma, sino a un lado, a unas veinte paces de ella. Cuando un cazador inexperto quiere mostrarle el rastro al perro y le acerca la nariz a la pista, este siempre salta hacia un lado. La pista misma huele tan fuerte para el perro que no puede distinguir sobre ella si el animal ha corrido hacia adelante o hacia atrás. Corre a un lado y solo entonces descubre en qué dirección se vuelve más fuerte el olor, y así sigue al animal. El perro hace exactamente lo que nosotros cuando alguien nos habla muy fuerte al oído; nos alejamos un poco y solo entonces comprendemos lo que se está diciendo. O bien, si algo que estamos mirando está demasiado cerca, retrocedemos y solo entonces