justo el espacio necesario, y le será más cómodo sentarse en él. Si Dios nos da buen tiempo, llegaremos a Astracán en cinco días más o menos”.
Habiendo llegado a un acuerdo con el barquero, Albína le pidió que fuera a la posada de Lóginof, en el barrio de Pokróvsky, para ver el carruaje y recibir el pago inicial. Todo estaba saliendo mejor de lo que esperaba. En un estado de ánimo de dichosa felicidad, cruzó el Volga, le pagó a su cochero y se dirigió hacia el mesón.