Después de cenar, el padre Sergio comenzó a repetir una oración silenciosa: «¡Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de nosotros!», y luego leyó un salmo, y de repente, en medio del salmo, un gorrión salió volando del arbusto, se posó en el suelo y dio saltitos hacia él mientras piaba, pero luego se asustó por algo y se fue volando.
Dijo una oración que hacía referencia a su renuncia al mundo y se apresuró a terminarla para mandar a llamar al comerciante con la hija enferma. Ella le interesaba porque le representaba una distracción, y porque tanto ella como su padre lo consideraban un santo cuyas oraciones eran eficaces. Exteriormente renegaba de esa idea, pero en lo más profundo de su alma la consideraba cierta.
A menudo le asombraba que esto hubiera sucedido, que él, Stepán Kasátsky, hubiera llegado a ser un santo tan extraordinario e incluso un hacedor de milagros, pero del hecho de que lo fuera no cabía la menor duda. No podía dejar de creer en los milagros de los que él mismo era testigo, empezando por el muchacho enfermo y terminando por la anciana que había recuperado la vista cuando él rezó por ella.
Por extraño que pareciera, así era. En consecuencia, la hija del mercader le interesaba como un nuevo individuo que creía en él, y también como una nueva oportunidad para confirmar sus poderes curativos y acrecentar su fama. «Le traen a uno desde mil verstas de distancia y escriben sobre ello en los periódicos. El Emperador lo sabe, y lo saben en Europa, en la Europa incrédula», pensaba. Y de repente sintió vergüenza de su vanidad y de nuevo se puso a rezar. «¡Señor, Rey del Cielo, Consolador, Espíritu de la Verdad! ¡Ven y habita en mí, límpiame de todo pecado y salva y bendice mi alma! ¡Límpiame del pecado de la vanidad mundana que me atormenta!», repetía, y recordaba con cuánta frecuencia había rezado por esto y cuán vanas habían sido hasta entonces sus oraciones a ese respecto. Sus oraciones obraban milagros para los demás, pero en su propio caso Dios no le había concedido la liberación de esta mezquina pasión.