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nydus/Short FictionPublic
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Ermák

Ermák le preguntó a Tauzik por su rey; cuán lejos estaba su ciudad de Sibír; si Kuchum tenía una fuerza numerosa; si poseía mucha riqueza. Tauzik se lo contó todo. Dijo:

“Kuchum es el primer rey del mundo. Su ciudad de Sibír es la ciudad más grande del mundo. En esa ciudad —dijo—, hay tanta gente y tanto ganado como estrellas hay en el cielo. No hay forma de contar sus fuerzas, y no hay rey en el mundo capaz de conquistarlo”.

Pero Ermák dijo:

“Nosotros, los rusos, hemos venido aquí para conquistar a vuestro rey y tomar su ciudad, y ponerla en manos del zar ruso. Tenemos una fuerza numerosa. Los que han venido conmigo son solo la vanguardia; los que reman detrás de nosotros en barcazas son innumerables, y todos ellos tienen fusiles. Nuestros fusilesatraviesan los árboles, no como vuestros arcos y flechas. ¡Tan solo mirad!”

Y Ermák disparó contra un árbol, y lo atravesó, y los cosacos comenzaron a disparar por todas partes. Tauzik, aterrorizado, cayó de rodillas. Ermák le dijo:

“¡Ve ante tu rey Kuchum y dile lo que has visto! Que se rinda, y si no lo hace, lo destruiremos”.

Y despidió a Tauzik.

Los cosacos siguieron remando. Navegaron por el río Toból y se acercaban cada vez más a la ciudad de Sibír. Navegaron hasta el pequeño río Babasán y allí vieron un pequeño pueblo en su orilla, y alrededor del pueblo una gran cantidad de tártaros.

Enviaron a un intérprete a los tártaros, para averiguar qué clase de gente eran. El intérprete regresó y dijo:

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