hacer lo mismo; pero cuando sacó la cuña, el árbol retroció de golpe y le atrapó la cola. Ella comenzó a tironear y a llorar. El Hombre se despertó, golpeó al Mono y le ató una cuerda.
El mono y los guisantes
Una Mona llevaba ambas manos llenas de guisantes. Se le cayó un guisante al suelo; la Mona quiso recogerlo y dejó caer veinte guisantes. Corrió a recogerlos y perdió todos los demás. Entonces le dio un ataque de rabia, barrió todos los guisantes y salió huyendo.
La vaca lechera
Un Hombre tenía una Vaca; ella le daba cada día un cántaro lleno de leche. El Hombre invitó a un número de huéspedes. Para tener tanta leche como fuera posible, no ordeñó a la Vaca durante diez días. Pensó que en el décimo día la Vaca le daría diez cántaros de leche.
Pero la leche de la Vaca disminuyó, y dio menos leche que antes.
El pato y la luna
Un pato nadaba en el estanque, tratando de encontrar algún pez, pero no encontró ninguno en todo el día. Cuando llegó la noche, vio la Luna en el agua; pensó que era un pez y se zambulló para atrapar la Luna. Los otros patos la vieron hacerlo y se rieron de ella.
Eso hizo que la Pata se sintiera tan avergonzada y tímida que, cuando vio un pez bajo el Agua, no intentó atraparlo, y así murió de hambre.