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nydus/Short FictionPublic
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XX

sacramentos». A todos los intentos que Missael hizo para oponerse a ellos con argumentos fundados en las Sagradas Escrituras, el sastre y Iván Chouev dieron respuestas tranquilas pero muy firmes, contradiciendo sus afirmaciones mediante apelaciones a las Escrituras, las cuales conocían extraordinariamente

Missael se enojó y los amenazó con la persecución de las autoridades. Su respuesta fue:

Está escrito: he sido perseguido y así también lo serán ustedes.

La discusión no condujo a nada, y todo habría terminado bien si Missael no hubiese predicado al día siguiente en la misa, denunciando a los malvados seductores de los fieles y diciendo que se merecían el peor castigo.

Al salir de la iglesia, la muchedumbre de campesinos comenzó a deliberar si no sería conveniente darle a los infieles una buena lección por perturbar las mentes de la comunidad.

Ese mismo día, justo cuando Missael disfrutaba de un salmón y un corégono, comiendo en la casa del cura del pueblo en compañía del inspector, se armó una violenta pelea en la aldea. Los campesinos acudieron en masa a la casa de Chouev y esperaron a que los disidentes salieran para darles una paliza.

Los disidentes reunidos en la casita sumaban unas veinte personas, entre hombres y mujeres. El sermón de Missael y la actitud de los campesinos ortodoxos, junto con sus amenazas, despertaron en el ánimo de los disidentes sentimientos de ira que hasta entonces les habían sido ajenos. Se acercaba el atardecer, las mujeres tenían que ir a ordeñar las vacas y los campesinos aún seguían de pie esperando en la puerta.

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