CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Short FictionPublic
EspañolEnglish
Página 1583 de 2434
Table of Contents

XV

“Durante todo el tiempo que duró mi matrimonio no cesé de sentirme atormentado por los celos, pero hubo períodos en los que sufrí especialmente por ello. Uno de estos períodos fue cuando, tras el nacimiento de nuestro primer hijo, los médicos le prohibieron a mi mujer amamantarlo. Yo sentía unos celos particulares en aquel momento, en primer lugar porque mi mujer experimentaba esa inquietud propia de una madre que sin duda se despierta cuando el curso natural de la vida es vulnerado sin necesidad; y en segundo lugar porque, al ver con qué facilidad abandonaba sus obligaciones morales como madre, deduje con acierto aunque inconscientemente que le resultaría igual de fácil pasar por alto su deber como esposa, sobre todo porque gozaba de muy buena salud y, a pesar de la prohibición de los preciosos médicos, pudo amamantar admirablemente a sus hijos posteriores”.

—Veo que no le gustan los médicos —le dije, al advertir un tono singularmente malévolo en su voz cada vez que aludía a ellos.

“No se trata de que me gusten o no me gusten. Han arruinado mi vida como han arruinado y están arruinando las vidas de miles y cientos de miles de seres humanos, y no puedo evitar conectar el efecto con la causa. Entiendo que quieran ganar dinero como los abogados y otros, y yo gustosamente les daría la mitad de mis ingresos, y todos los que se dan cuenta de lo que hacen les darían gustosamente la mitad de sus bienes, con tal de que no interfirieran en nuestra vida familiar y no se acercaran nunca a nosotros. No he recopilado pruebas, pero conozco docenas de casos (¡los hay a montones!) en los que han matado a un niño en el vientre de su madre afirmando que no podía dar a luz, a pesar de que ella ha tenido hijos sin ningún problema más tarde; o han matado a la madre con el pretexto de realizar alguna operación. Nadie cuenta estos

1583