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nydus/Short FictionPublic
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XIX

emplean, ya sabe). Por eso fui absuelto. Intenté aclarar las cosas en el juicio, pero lo tomaron como si estuviera tratando de rehabilitar el honor de mi esposa.

“Cuáles hayan podido ser las relaciones de mi mujer con aquel músico carece de sentido para mí, y para ella tampoco lo tiene. Lo que sí tiene sentido es lo que le he contado: mi porquería.

Todo aquello fue el resultado del terrible abismo entre nosotros del que le he hablado; esa espantosa tensión de odio mutuo que bastaba con cualquier pretexto para provocar una crisis. Las disputas entre nosotros se habían vuelto espantosas desde hacía algún tiempo, y resultaban tanto más desconcertantes cuanto que alternaban con una pasión animal igualmente intensa.

“Si él no hubiera aparecido, habría sido otro. Si la ocasión no hubiera sido los celos, habría sido otra cosa.

Sostengo que todos los maridos que viven como viví yo, deben vivir disolutamente, separarse, o matarse a sí mismos o a sus mujeres como he hecho yo. Si hay alguien que no lo haya hecho, es una rara excepción.

Antes de terminar como terminé, estuve varias veces al borde del suicidio, y ella también había intentado envenenarse en repetidas ocasiones”.

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