“Que respondan ellos mismos por ello, si lo hacen.”
“¡Que les den a todos! Supongamos que robo una iglesia, ¿a quién le hará daño? Esta vez tendré cuidado de no robar en una tiendecita, sino que me haré con un montón de dinero, y luego ayudaré a la gente con él. Se lo daré a toda la gente buena”.
Uno de los prisioneros se incorporó en su lecho y prestó atención. Stepán y Vasili interrumpieron su conversación.
Al día siguiente, Vasili llevó a cabo su plan. Empezó a quejarse del pan de la prisión, diciendo que estaba húmedo, y persuadió a los presos para que llamaran al alcaide y le manifestaran su descontento.
El alcaide acudió, los insultó a todos y, al enterarse de que había sido Vasili quien había incitado a los hombres, ordenó que lo trasladaran a una celda de aislamiento en el piso superior. Era exactamente lo que Vasili quería.