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nydus/Short FictionPublic
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Una oración

ahora. Pero en realidad no seguís siendo los mismos ni por un solo minuto... todos fluís como un río; y como una piedra que cae al vacío, todos os precipitáis hacia la muerte, que tarde o temprano aguarda a cada uno de vosotros. ¿Cómo no comprendéis que, si de la nada llegó a ser lo que era, no se habría detenido, ni se habría quedado ni un minuto tal como era cuando murió? Pero así como de la nada se convirtió en lactante, y de lactante en niño, del mismo modo, de niño se habría convertido en escolar, en adolescente, en joven, en un hombre de mediana edad, en anciano y luego en viejo. No sabéis en qué se habría convertido de haber seguido con

Y de pronto la madre vio —en el gabinete privado de un restaurante, brillantemente iluminado por la electricidad (su marido la había llevado una vez a un lugar así), cerca de una mesa sobre la cual quedaban los restos de una cena— a un hombre viejo, abotargado, arrugado, desagradable y pretendidamente joven con el bigote hacia arriba. Estaba sentado en un sofá mullido, en el que se hundía profundamente, con los ojos borrachos mirando con deseo a una mujer depravada, pintada, de cuello blanco y desnudo, y con la lengua trabada por el licor gritaba algo, repitiendo un chiste indecente varias veces, evidentemente complacido por la risa aprobatoria de otra pareja semejante.

—¡No es verdad, no es él… ese no es mi Kóstya! —exclamó la madre aterrorizada, mirando a aquel horrible anciano—, horrible precisamente porque había algo en su mirada y en sus labios que le recordaba los propios rasgos de Kóstya. «Menos mal que esto no es más que un sueño», pensó. «Ahí está el verdadero Kóstya…» y vio a su Kóstya blanco y desnudo, con su pecho rellenito, sentado en la bañera, riendo y pataleando; y no

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