En la antesala, Iván Petróvich fue recibido por la niñera Evprakséya, el contable Andréy Ivánovich y un agrimensor que vivía en la casa para deslindar unas tierras. Todos felicitaron a Iván Petróvich.
En el salón estaban sentadas Luíza Kárlovna Trugóni, amiga de la casa desde hacía diez años y institutriz emigrada, y un joven de dieciséis años, Chernýshev, con su tutor francés.