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nydus/Short FictionPublic
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III

Se acercó más y vio colmenas hechas de paja trenzada, y abejas volando y zumbando. El viejo estaba arrodillado, ocupado en algo con una colmena. Zhílin se estiró para mirar, y sus grilletes tintinearon. El viejo se dio la vuelta y, dando un grito, sacó una pistola de su cinturón y le disparó a Zhílin, quien apenas alcanzó a resguardarse detrás del muro de piedra.

El viejo fue a quejarse con el amo de Zhílin. El amo llamó a Zhílin, y le dijo riendo: «¿Por qué fuiste a la casa del viejo?».

—Yo no le hice ningún daño —respondió Zhílin—. Solo quería ver cómo vivía.

El amo repitió lo que había dicho Zhilin.

Pero el viejo estaba furioso; siseaba y parloteaba, mostrando sus colmillos y agitándole los puños a Zhílin.

Zhílin no comprendía todo, pero dedujo que el viejo le estaba diciendo a Abdul que no debía tener rusos en el aul, sino que debía matarlos.

Al fin el viejo se marchó.

Zhílin le preguntó al amo quién era el viejo.

—¡Es un gran hombre! —dijo el amo. —Él era el más valiente de nuestros compañeros; mató a muchos rusos y en un tiempo fue muy rico. Tenía tres mujeres y ocho hijos, y todos vivían en una misma aldea. Luego vinieron los rusos y destruyeron la aldea, y mataron a siete de sus hijos. Solo le quedó un hijo, y este se entregó a los rusos. El viejo también fue y se entregó, y vivió entre los rusos durante tres meses. Al cabo de ese tiempo encontró a su hijo, lo mató con sus propias manos y luego escapó. Después de eso dejó de pelear y fue a La Meca a rezarle a Dios; por eso lleva turbante. A quien ha

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